En un trabajo público-privado, la Asociación de Exportadores de Carnes de Chile, ChileCarne y el Servicio Agrícola y Ganadero, visitaron dos plantas faenadoras en la capital de Estados Unidos, Washington, para conocer el nuevo sistema de inspección implementado por la industria avícola de dicho país.

Representantes de la Asociación de Exportadores de Carnes de Chile, ChileCarne, en una misión público-privada en conjunto con el Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, viajaron a EE.UU para conocer el nuevo sistema de inspección voluntario que implementó este país hace algunos años y que ha sido muy exitoso en términos de eficiencia y procedimientos.

Considerando que Estados Unidos representa el principal mercado para las exportaciones chilenas de aves, ChileCarne decidió evaluar algunas opciones para eventualmente alinearse con este nuevo e innovador sistema que, al día tiene involucrado al 70% de la totalidad de las plantas del país y se presume que el interés del gobierno y la industria avícola norteamericana es que el 100% de las plantas productivas lo incorporen a más tardar en 2021.

A las reuniones con la Food Safety and Inspection Service (FSIS), con gerentes de plantas y a las visitas a terreno a las faenadoras de aves “Mountain Farms” y “Pilgrim´s” en Washington, asistió también Andrés Rodríguez, Agregado Agrícola chileno en Estados Unidos con su equipo y representantes de la Poultry and Egg Export Council (USAPEEC). La visita concluyó con una reunión con Alfonso Silva, Embajador de Chile en Estados Unidos.

Desde Chile asistieron Esteban Canales, Bárbara Maturana y María García del SAG, Constanza Donoso de Agrosuper, Carlos Escalona de Ariztía y Pedro Guerrero de ChileCarne.

“El objetivo de este viaje fue averiguar sobre todas las nuevas tecnologías que se están aplicando en EE.UU para poder recoger las mejores prácticas en los sistemas de inspección que ellos están desarrollando actualmente. En Chile, lo estamos tomando con cautela, evaluando paso a paso”, mencionó Pedro Guerrero, Gerente Técnico de ChileCarne.

El nuevo programa involucra actividades adicionales que antes no existían. Estas actividades complementarias resultan obligatorias y necesarias también para la industria porcina chilena.

“El fin de toda esta implementación es conseguir que la carne sea más inocua y segura para los consumidores y brindar un producto de máxima calidad en el mercado nacional y de exportación”. Lo anterior, responde a una exigencia que plantea el gobierno norteamericano que dictaminó que la industria debe hacerse más responsable de la inocuidad y calidad de sus productos.

“De ahí surge la necesidad de conocer los procedimientos, cómo lo están haciendo en terreno, cómo están realizando su muestreo, qué resultados están teniendo y cómo los están aplicando a los procesos”, explica el experto de ChileCarne.

“Las autoridades y las empresas norteamericanas están muy satisfechas con los logros y los inspectores que están en las plantas ahora tienen más facilidades y una visión más global de los procesos. Además, tienen una mirada de la inocuidad más enfocada en los riesgos con más antecedentes que los que tenían antes y más acceso a información crítica”, concluyó.