La economía circular se define como un sistema de aprovechamiento de recursos, basado en el modelo cíclico de la naturaleza, donde se genera un mínimo de residuos y se da prioridad al reúso y al reciclaje.

 ¿Qué es el fertirriego?

En palabras simples, el fertirriego consiste en mezclar purines de cerdos con agua de riego y utilizar dicha mezcla como fertilizante. La ventaja es lograr una mejor distribución y absorción de nutrientes e  incorporar  al suelo macro y miocronutrientes como nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio, calcio,  etc, pero además, entregar materia orgánica clave para mejorar la calidad de los suelos y su estructura.

Esta ventaja en la aplicación y distribución de nutrientes es la que han aprovechado algunas empresas que poseen biodigetores para el tratamiento de los purines provenientes de los planteles de cerdos, quienes están distribuyendo purines ya tratados o biodigestato mediante este sistema a las comunidades vecinas.

Un ejemplo de ello es Agrícola AASA, quienes  potenciado su vínculo con la comunidad de los sectores de  Aguas Claras, en la comuna de San Esteban;  Basal y Campesino, en la comuna de Melipilla; además de  Leñadura y La Gloria, en Nancagua, han implementado un total de 27 kilómetros de cañerías para distribuir este valioso fertilizante en un modelo colaborativo con los agricultores, vecinos de dichos sectores, los cuales se ven beneficiados con la posibilidad de fertirrigar sus campos.

Respecto de su operación, Alejandro Gebauer, gerente de gestión y proyectos de Agrícola AASA comenta “Cuando un vecino va a regar, nos llama por teléfono y una vez autorizado se abre una cámara que permite que a su campo llegue directamente esta mezcla de  agua y fertilizante, la cual, como ha pasado por un proceso de estabilización no tiene olor y por lo tanto no atrae vectores”.

Jaime Gómez, agricultor de la zona de Mallarauco y uno de los beneficiados con este sistema comenta: «Tengo un pastizal muy bueno. Logramos mantener cuatro cabezas de ganado por hectárea, lo cual es mejor de lo que teníamos antes. Y eso es porque riego con el purín que ellos me dan. Hace 11 años que lo uso y el resultado es extraordinario», afirma. «Con los parceleros tenemos que turnarnos para pedir que nos entreguen el producto porque de no ser así, no nos alcanzaría para todos».

Este modelo colaborativo en la práctica significa haber implementado un trabajo conjunto con los vecinos, beneficiando a 30 agricultores en una extensión de 900 hectáreas.