La discusión global por el COVID-19 ha planteado nuevas perspectivas con respecto al nacimiento de las pandemias y al vínculo que estas tienen con el mundo animal. Asimismo, la reciente confirmación en mayo por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con respecto a que efectivamente este virus proviene de una zoonosis vírica originada en murciélagos – y luego transmitida, a través de otros mamíferos, al ser humano, abrió nuevamente el debate sobre cómo afrontar de la mejor forma posible este tipo de escenarios y sus eventuales vacunas.

En el contexto de un webinar organizado por The Farm y 3tres3, José Manuel Sánchez-Vizcaíno, Catedrático de Sanidad Animal de la UCM y Director del Laboratorio de referencia de la OIE, sostiene que para lograr una salud óptima en personas y animales, así como el cuidado del medio ambiente, se debería plantear la implementación de una visión One Health (“Una sola salud”), la cual estipula que las políticas de salud pública deben obedecer a una colaboración de múltiples disciplinas científicas, así como a enfoques que conduzcan a inversiones específicas en cuanto a la orientación de los recursos públicos y privados. En esta línea trabajan actualmente, en alianza, la OMS, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

La puesta en marcha de estas políticas pone en primera línea de acción a los veterinarios que trabajan constantemente en planes de prevención, control y erradicación de enfermedades animales y zoonóticas, y a los propietarios de animales y también a todos aquellos que están en contacto regular con la fauna silvestre y el medio ambiente, en particular, los pescadores, los cazadores  y los gestores de los espacios protegidos.

“HA FALLADO LA DETECCIÓN TEMPRANA”

Sánchez-Vizcaíno sostiene que en todos los países del mundo lo que ha fallado es la detección temprana, “lo que no hemos hecho al principio de la epidemia, lo tendremos que hacer ahora”.  En este sentido, “se debe tener un plan de contingencia adaptado a cada país, a sus culturas, a sus presupuestos, recursos, entre otros, es decir ir por delante de la enfermedad”, asegura.

En relación al futuro, lo califica de incierto y que debemos verlo con tests diagnósticos y evaluar si es un virus al que tendremos que enfrentarnos todos los otoños-inviernos. “Se sabe que induce inmunidad efectiva, no sabemos cuánto dura pero genera anticuerpos neutralizantes, lo que es positivo para la vacuna. Ya hay tres laboratorios avanzados pero los ensayos clínicos duran mucho tiempo, entre 12 a 18 meses, sin embargo habrá una vacuna 100%”, afirma.

Expertos de todo el mundo han analizado el vínculo que tiene el generar una política de producción sostenible, complementada con acciones de bienestar animal, como herramienta fundamental para el control de brote de enfermedades.

De acuerdo a Francisco Galindo, médico veterinario de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien también es coordinador del Centro Colaborador en BA y Sistemas Ganaderos para la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) para América:

“Hoy el desafío recae en promover la sostenibilidad pecuaria, generando un balance en donde productores y consumidores tomen consciencia sobre el bienestar animal y también medioambiental, con el objetivo de evitar el surgimiento de posibles virus como el que estamos experimentando”.

Finalmente, otro de los focos que se han analizado, son las diversas medidas que se están adoptando en Chile para evitar que ingrese una enfermedad de carácter zoonótico. Marta Rojas, médico veterinario de la Universidad de Chile, Jefa del Departamento de Sanidad Animal Servicio Agrícola y Ganadero, explicó que “se están realizando acciones prefronteras, control de importaciones en puntos de ingresos basados en el cumplimiento de requisitos de sanitarios y aplicando un exhaustivo chequeo en la llegada de pasajeros/tripulantes procedentes del exterior. Esto último también se debe completar con una formación y capacitación continua de los profesionales de la medicina veterinaria en el reconocimiento de enfermedades”.

Sin duda, esta pandemia está promoviendo nuevos aprendizajes. Deben existir  planes de contingencia interdisciplinarios ya que este tipo de enfermedades serán cada vez más frecuentes por el crecimiento y la expansión poblacional lo que genera que se llegue a sitios donde hay reservorios de enfermedades animales. Asimismo, es importante el trabajo interdisciplinario hacia un mismo objetivo. Todas estas sinergias entre especialistas de la salud animal, de la salud pública y del medio ambiente aplicadas a nivel local, nacional y mundial contribuyen a la mejora continua y simultánea de la salud pública y de la salud animal en el mundo.