En conversación con ChileCarne, José Naranjo, Médico Veterinario y consultor internacional en Sanidad y Salud Pública Animal, realizó un interesante análisis sobre el nivel de afectación y de impacto de la fiebre aftosa en los países en términos de producción y exportaciones. Se trata de una enfermedad viral muy contagiosa de curso rápido que afecta a los animales de pezuña partida o hendida y, con respecto a la cual en 1981, Chile se declaró oficialmente libre, sin vacunación, luego de haber cumplido con todos los requisitos sanitarios internacionales.

La Fiebre Aftosa afecta principalmente a porcinos y a otros rumiantes vinculados y silvestres y se caracteriza por generar lesiones en el hocico, patas y causar problemas en los sistemas de reproducción de dichos animales. No afecta a los humanos y pertenece a la familia de los Picorna virus, actualmente se conocen siete cepas, en el continente americano se ha comprobado sólo la existencia de la cepa A y C.

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) tiene calificada esta enfermedad en su lista del código zoosanitario como la primera enfermedad con posibilidad de reconocimiento internacional libre con o sin vacunación.

De acuerdo al experto, el virus tiene alta tasa de recuperación y es por esto que aparentemente los países están haciendo caracterizaciones antihigiénicas del virus para contar con las mejores vacunas posibles en aquellos casos donde se requiera. Asimismo, sostiene que no hay relación antihigiénica entre los virus, por lo tanto no hay inmunidad cruzada, lo que complica aún más el tema, en relación al manejo de esta enfermedad, dado que hay 65 subtipos de virus y permanentemente están surgiendo nuevas variantes y mutaciones.

Un laboratorio de referencia en Inglaterra ha propuesto agrupar diferentes virus que están distribuidos en África y Asia en siete categorías, lo que se traduce en un peligro para la ganadería mundial y para la economía en general.

“Afecta a todos los animales, a múltiples especies, esta enfermedad se transmite por todas las lesiones del organismo del animal infectado y es extremadamente contagiosa, se transmite por productos animales, en particular por carne fresca y contaminada y hay una importante pérdida en los animales que están enfermos/infectados”, afirmó Naranjo.

En cuanto a los costos asociados, los países sufren una gran pérdida en las exportaciones cada vez que está enfermedad ingresa. Por eso, aquellos que están libres de fiebre aftosa, sin vacunación, hacen todos los esfuerzos por mantener esta enfermedad lejos de sus territorios y poblaciones, ya que de lo contrario, el costo económico y social es de alto impacto.

Algunos animales silvestres son susceptibles, particularmente, el búfalo africano, tiene un papel muy importante en la epidemiología de la enfermedad, porque genera un estado de infección permanente, a diferencia de otras especies que aunque se infecten, esto no tiene un verdadero impacto. Además, la enfermedad tiene una capacidad de transmitir a cuatro nuevos infectados y una morbilidad de infección alta, en este caso, el bovino es muy sensible.

“Por otra parte, el virus puede permanecer en leche y productos lácteos, sobrevive en la médula y resiste en materia orgánica a bajas temperaturas. También, puede persistir en forraje y en el medio ambiente alrededor de un mes a un mes y medio”, concluyó.

La industria porcina chilena cada cierto tiempo realiza simulacros con el objetivo de generar estrategias y procedimientos para el control de una eventual emergencia sanitaria nacional por la presencia de esta enfermedad en nuestro país.

En relacion a esta enfermedad y otras que afectan a la ganadería chilena, Juan Carlos Domínguez, Presidente Ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Carnes de Chile, ChileCarne, comentó que “la condición sanitaria de Chile -libre de muchas de las enfermedades que afectan a la producción animal- es una gran fortaleza y ha permitido el desarrollo de nuestras exportaciones. Mantener este patrimonio sanitario es fundamental, y este tipo de ejercicios es clave para estar preparados cómo país ante un eventual ingreso de una enfermedad que pueda afectar nuestra producción.”

Para el Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, los ejercicios de simulación de contingencias sanitarias son un mecanismo fundamental para poner a prueba el sistema de emergencia, además de ser una herramienta de capacitación efectiva para todo el personal e instituciones que trabajan directa e indirectamente en este tipo de eventos críticos.