Juan Carlos Domínguez

Presidente de la Asociación de Exportadores de Carnes de Chile

En 2019, las exportaciones de carne de Chile volvieron a superar los mil millones de dólares, consolidando una estrategia definida por el sector hace más de 20 años, que permitiría desarrollar una industria de clase mundial que pudiera competir en los mercados más exigentes.

Hoy exportamos carne de cerdo y aves a más de 60 países, permitiendo así seguir desarrollando un sector de nuestra agricultura tan desconocido para algunos, pero a su vez tan relevante para miles de chilenos que viven en los sectores rurales de nuestro país. Detrás del éxito de la industria no solo están más de 40.000 personas que trabajan en forma directa, además son cientos las PYMES que con su esfuerzo diario, entregando productos y servicios, se han consolidado como parte fundamental del desarrollo de nuestro sector, contribuyendo también al éxito alcanzado.

La principal razón que permitió el éxito de la industria exportadora de carne de Chile fue sin lugar a dudas, el desarrollo de una estrategia común de largo plazo, en donde el sector privado y el sector público aportaban cada uno su parte y así, en base a un trabajo conjunto y un objetivo común, lograr la apertura de nuevos mercados y construir juntos una industria competitiva a nivel mundial.

Que importante es justamente hoy destacar lo anterior: un trabajo conjunto, público y privado, en donde cada sector aportaba su parte. Un proyecto en base a una estrategia común y de largo plazo. Sin individualismos, sin una mirada cortoplacista, buscando el bien común para así desarrollar una industria sustentable en un mundo cada vez más globalizado. Así se logra el desarrollo.

El 2020 será un año de grandes desafíos. Por una parte, la demanda por proteína a nivel mundial seguirá creciendo de la mano del aumento del ingreso per cápita de la población. Al mismo tiempo, los consumidores demandan que los productos cumplan una serie de atributos asociados a la calidad y a la forma en como éstos son producidos.

El desafío para los productores es por lo tanto mayor: como suplir la demanda global de proteína y al mismo tiempo seguir desarrollando una agricultura sustentable que permita cumplir con los requerimientos de los consumidores y así preservar los recursos naturales para las próximas generaciones.

Junto a lo anterior, el virus de la Peste Porcina Africana, que ya ha afectado a parte importante de la producción de cerdos en China y otros países de Asia y Europa del este, significará un segundo gran desafío. Por una parte, incrementará la brecha entre la oferta disponible de carne y la demanda de proteína a nivel global, y por otra, se constituirá en una amenaza permanente para los productores locales. El trabajo conjunto entre la industria y las autoridades de nuestro país serán claves para evitar el ingreso de la enfermedad y así evitar que esta pueda afectar nuestra industria productora de cerdos.

Preservar nuestro patrimonio sanitario, junto con avanzar en políticas de ordenamiento territorial para el óptimo uso del territorio serán las claves que permitirán aumentar nuestra producción y así responder al incremento de la demanda mundial por nuestros productos.