Estimaciones del banco multinacional Rabobank de comienzos de marzo indicaron que aunque se había previsto una recuperación para el mercado porcino en China este año, los brotes de Covid-19 sin duda influirían negativamente en ese pronóstico, al menos hasta el segundo semestre. Además sus antecedentes prevén un escenario comercial incierto respecto del mercado de las proteínas en general en el mundo.

Dentro de su informe se indicó que este escenario continuaría afectando el procesamiento mundial de carne de cerdo por constituirse China en el mayor importador de ese alimento. Por otro lado, la relación comercial entre China y Estados Unidos presentaría un panorama incierto, y si bien está ayudando a solventar su demanda de proteína porcina, la variación de las cantidades destinadas con este propósito pueden modificar el mercado aún más.

Si bien la tasa de infección por Covid-19 hoy está disminuyendo en el país asiático, aumenta en otros países y continentes. Se trata de una pandemia que sin duda ha afectado la producción, distribución, consumo y comercio en el primer trimestre del 2020 para todas las especies. También, en cierta medida, está significando una situación adversa para el mercado mundial de las carnes. Sin embargo, la carne de cerdo parece ser la menos afectada de las proteínas.

Y es que en China persiste un déficit de proteínas de 15-20 millones de toneladas lo cual mantiene su demanda al alza.  Cualquier posibilidad de reconstruir su población de cerdos va disminuyendo. Se suma a lo anterior que el Covid-19 ha retrasado aún más el objetivo de cumplir con la gran demanda que tienen: No cuentan con la capacidad de alimentar al ganado (por los cierres regionales),  y las instalaciones de sacrificio no pueden funcionar debido a la reducción de la fuerza laboral.

Impacto en la oferta y la demanda de carne a nivel mundial

Los expertos indican que hasta que se encuentre una vacuna, la interrupción estacional en los mercados de oferta y demanda en los hemisferios norte y sur podría convertirse en un problema continuo durante varios años a medida que Covid-19 se mueva de un hemisferio al siguiente después de los inviernos.

Así, en los próximos dos meses la tasa de infección por coronavirus en todo el hemisferio norte disminuirá y que la demanda de proteínas se incrementará de forma importante durante el verano del norte. Similar a lo que ocurrió en el 2003 con el SARS. En tanto, la mayor parte del suministro mundial de exportación de carnes proviene del hemisferio sur, que pronto entrará en sus propias “temporadas de gripe” y podría ver interrupciones en los suministros de carne de vacuno, pollo y cerdo si aumenta el Covid-19 en países como Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Australia y Nueva Zelanda.

Cabe señalar que la carne congelada y refrigerada no puede ser un vector de Covid-19 que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), sobrevive a temperatura ambiente en la superficie durante unas pocas horas o, en el peor de los casos, varios días.

Fuente: Rabobank