Tania Herrera, Coordinadora Plan Nacional contra la Resistencia a los Antimicrobianos: “Ojalá que al 2025 nuestros logros puedan extenderse hacia las comunidades y regiones de Chile, de modo que todos sepan de qué se trata y qué estamos haciendo en resistencia antimicrobiana”

En el marco de la Semana Mundial de Concientización sobre el Uso de los Antimicrobianos 2021, desarrollada entre el 18 y el 24 de noviembre, ChileCarne conversó con la Dra. Tania Herrera, del Ministerio de Salud, quien destacó la importancia de trabajar colaborativamente para ejercer un adecuado control, ya que amenaza con ser la principal causa de muerte en 2050.

En cuanto a la industria de las carnes blancas, ésta implementa con éxito el Programa Buena Salud, supervigilando el uso adecuado de antimicrobianos. Esta semana mundial surge de la necesidad de generar conciencia y sensibilización en cuanto a la resistencia a ellos. La RAM, como es conocida por sus siglas, ocurre cuando bacterias, virus, hongos y parásitos resisten los efectos de los medicamentos, lo que dificulta el tratamiento de infecciones comunes y hace que las enfermedades de animales y personas sean más difíciles de curar.

Aunque la RAM es un fenómeno natural, el mal uso de los antimicrobianos o su utilización desmedida y, en ocasiones, irracional, puede acelerar la aparición de virus y bacterias debido a las resistencias que presentan.

– Considerando que ya se está ejecutando la segunda versión del Plan Nacional Contra la Resistencia a los Antimicrobianos, ¿qué diferencias tiene este plan con la versión anterior?

En esta oportunidad contamos con la participación de muchos más actores. A los ministerios de Agricultura, Economía y Salud, ahora integramos a los ministerios de Educación, Ciencias y Medio Ambiente. Así, se amplía el trabajo intersectorial y vamos a poder abordar muchos más aspectos que nos habían quedado un poco débiles en la primera versión.

Por otro lado, otra diferencia que tiene este plan es que es mucho más estratégico; se entregan los lineamientos con los cuales vamos a trabajar, siendo menos operativo en comparación al primero, el cual tenía desde el comienzo metas con indicadores y cifras. En cambio, esta vez quisimos hacer un plan estratégico que nos pudiera dar las líneas y los objetivos de manera de ir haciendo planes operativos más a corto plazo, de uno o dos años, a medida que vayamos avanzando y no amarrarnos así a algo que quizás en cinco años más cambie.

Hoy tenemos un plan estratégico, y el plan operativo va en segundo lugar para poder ir midiéndonos cómo vamos avanzando, pero con este paraguas que es el plan nacional.

– ¿Qué logros o experiencias se obtuvieron de la primera versión y qué aspectos quedan aún por mejorar?

Yo creo que uno de los grandes logros de este plan inicial, y que seguimos fortaleciendo, es el trabajo intersectorial. El hecho de poder hacer actividades en conjunto, con distintos ministerios, que no es algo fácil. Además, trabajamos más allá de lo gubernamental y nos coordinamos con el sector privado, la academia y las sociedades científicas, donde mucha gente se ha ido sumando para participar con nosotros de este plan nacional. Esto ha sido un gran logro, la difusión que se ha dado en todos estos ámbitos, entonces nos hemos podido posicionar como plan en poquito tiempo y eso ha sido muy importante.

Otro logro que tuvimos fue el poder realizar diversos cursos de formación y distintos seminarios. Avances en los temas de control de uso y monitoreo de antimicrobianos, sobre todo en el sector agropecuario, y avances también en la vigilancia de todo el proceso humano.

Lo que nos falta es avanzar más allá del nivel central, la academia y las personas que participan con nosotros, y llevar la difusión de nuestro plan hacia los territorios, hacia las comunidades y hacia las regiones. Es una tarea importante que tenemos en esta etapa 2021- 2025.

Ojalá que al 2025, esto que hemos logrado a nivel nacional, a nivel central, pueda extenderse hacia la gente, porque probablemente tú le preguntas a cualquier persona y no ha escuchado de este tema. Pero queremos llegar a la comunidad en general. Que sepan qué es un antibiótico, que sepan qué es un antimicrobiano, que sepan cómo usarlo, cuándo usarlo. Que los productores a todo nivel, en el caso de los alimentos, sepan también de qué se trata y qué estamos haciendo.

Por otro lado, también debemos seguir la línea de vigilancia integrada, del monitoreo de uso y el control de infecciones, que Chile está bien avanzado en eso, pero nos falta una gran área que se nos quedó atrás y que es la parte de investigación.

Esta parte también es una línea estratégica por sí sola. Tenemos ya al Ministerio de Ciencias involucrado con nosotros para poder priorizar los temas de resistencia antimicrobiana en los proyectos de investigación, pero necesitamos aún más información para poder tomar buenas decisiones en política pública y en ese sentido estamos al debe en la investigación, tanto operativa como básica.

– ¿En qué aspectos o líneas de trabajo involucra este plan a la producción animal?

Nosotros tenemos un enfoque que se llama “Una Salud” o “One Health” como se conoce internacionalmente, que es intersectorial, que nos permite trabajar coordinados en la parte humana, animal y ambiental, donde se incluye la parte vegetal, por supuesto. Entonces, todo lo que hacemos está basado en este enfoque, por lo tanto, todo lo que sea producción de alimentos también está en todas las líneas estratégicas del plan.

Por ejemplo, tenemos la concientización de uso, que es súper importante en la parte de producción de alimentos, donde ACHIPIA cumple un gran rol en todo lo que significan las distintas líneas estratégicas.

Tenemos formación profesional para poder llevar este mensaje a los veterinarios, prescriptores en la parte de producción animal. Tenemos vigilancia integrada que va desde la granja de producción de alimentos, pasando por el alimento ya producido, vendido, hasta el humano. Todo lo anterior es un proyecto muy importante que tenemos que seguir trabajando para seguir esta vigilancia de toda la cadena productiva y ahí la parte de producción por supuesto es muy importante. Entonces, tenemos integrado en todas las líneas estratégicas la parte de producción de alimentos de origen animal

– ¿Por qué es importante que este plan sea interministerial?

De otra forma ya no podemos trabajar y para avanzar se debe entender que estos son temas intersectoriales de por sí. La salud humana, cuando lo vemos desde el punto de vista antropocéntrico, sin la parte animal, sin la parte producción de alimentos, sin la parte ambiental, no puede ser.

Estamos unidos naturalmente, entonces es muy importante que podamos mantener esta coordinación. Cuando nosotros, por ejemplo, le decimos a las personas que tienen que usar antibióticos de forma prudente, con receta de un profesional, por los días y enfermedades que corresponden, también debemos decirles y a sus animales de compañía es lo mismo. Porque es muy fácil tomar medicamentos humanos y dárselos a los animales sin el conocimiento de que esto puede afectar tanto la salud del animal como la resistencia a los antimicrobianos y de rebote la salud nuestra.

Y acá hablamos de que no solo la gente del hogar adquiere bacterias resistentes, sino también la eliminación que hay al ambiente, que va a generar por su parte resistencia en otros lugares. Está todo entrelazado y como lo está, debemos unirnos también para trabajar colaborativamente y hacernos más fuertes en el trabajo y poder combatir de verdad esta situación.

– Según su opinión, ¿cuál es la mejor estrategia para controlar la resistencia a los antimicrobianos?

Es un tema bien complejo y no soy la única que compara el tema de la resistencia a los antimicrobianos con el cambio climático. O sea, es algo que está, que nos produce problemas, pero que no tenemos tantas herramientas para decir mira esto así se acaba, porque no se va a acabar. La resistencia a los antimicrobianos es un fenómeno natural, de evolución de los microorganismos, por lo tanto, lo que tenemos que hacer es intentar equilibrarnos de alguna manera y evitar que esto tenga la velocidad dramática que tiene en este momento y que puede producir que al año 2050 la resistencia a los antimicrobianos sea la principal causa de muerte.

Está proyectado y estimado que si no se controla va a superar a las muertes por cáncer. Entonces va a ser el gran tema en unos años más y la estrategia es por un lado controlar las infecciones y por otro, gestionar el control de uso.

Evitar infecciones es muy importante y es una línea estratégica por sí misma, como evitar infecciones en la granja, en la parte productiva, a través de las buenas prácticas. Hay un montón de acciones que hacer aquí, como es también la investigación en vacunas, que es toda una línea de trabajo que se podría desarrollar para evitar que los animales se enfermen.

Una vez que esté controlado lo anterior, también es importante monitorear que los antimicrobianos se usen de manera óptima, prudente y responsable. Que se usen correctamente y ojalá con los espectros más acotados, de modo de hacer el menor daño posible tanto a quien se lo vamos a entregar, ya sea animal o humano, como también hacia el medio ambiente que después esas bacterias resistentes están ahí y continúan con el ciclo.